“Visiones de Asia” de Vasili Golovánov

El escritor y periodista Vasili Golovánov, una de las voces más potentes y originales de la literatura rusa contemporánea, publica en nuestro país Visiones de Asia, un entretenido compendio de ensayos de carácter impresionista que entronca con la mejor tradición de la narrativa europea de viajes, un género que se popularizó a partir del siglo XVIII, con Voltaire, Sterne o Goethe como ilustres representantes del mismo, aunque el libro de Golovánov se adhiera especialmente a un sentimiento de fascinación orientalista, prototípica del Viejo Continente desde que el mismísimo Marco Polo redactara El libro de las maravillas del mundo.

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Fotografía de Sophie Bassouls.

En consonancia con la literatura de temática de viajes de la pasada centuria, y particularmente por lo que atañe a las de tipo no ficcional, Visiones de Asia parte de un tono costumbrista que se ve paulatinamente atravesado por un sentido de lo irreal, de lo fantástico; una transmutación en cierta medida inevitable si se tiene en cuenta que la mirada de un hombre occidental (como efectivamente lo es el autor) deviene incapaz de aprehender ese mundo milenario, siempre cercano, latente y sugestivo y, sin embargo, nunca realmente comprendido. Dicha circunstancia es doblemente cierta en el caso de Rusia, el gran coloso transcontinental, encarnación de un ensamblaje mestizo y variopinto, demasiado utópico para ser cierto, de Oriente y Occidente, de Asia y Europa.

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El libro del escritor moscovita se estructura en dos partes: “Visión de Asia”, que recoge las impresiones personales del narrador en su viaje a Tuvá en compañía de un guía, varios eruditos rusos y un grupo de jubilados norteamericanos empeñados en buscar la auténtica sabiduría chamánica de la región, y “Las conversiones de Alejandro”, una nueva vuelta de tuerca a la figura del mítico rey de Macedonia y a sus relaciones con Oriente, en la que el autor contrasta la visión tradicional de Alejandro Magno, legada sobre todo por la historiografía romana, con algunos datos objetivos y con una cierta perspectiva asiática.

Con una prosa ágil, fluida y sencilla, que se detiene en poéticas descripciones del paisaje sin ningún tipo de artificiosidad, la pieza equilibra hábil y brillantemente la claridad expositiva, la amenidad de lo narrado y la textura sensorial de las evocaciones de un universo fascinante, variado… y ajeno (“el euroasismo es la dolorosa enfermedad de los encantados, que sueñan con conciliar lo que es imposible de unir”). Su estilo diáfano y antirretórico, despojado de altisonancias o prédicas político-sociales, recuerda la magistral sencillez de Pushkin o Chéjov. Golovánov integra en su personal mirada hacia esa verdad paralela que habita en medio de su propio país el caudal de sus experiencias y conocimientos (de su psique), en el cual fluyen de manera natural Gengis Khan con el barón Roman von Ungern, El señor de los anillos con el mito de Shangri La/Shambhala, Carlos Castaneda y las campañas de Alejandro Magno en Persia; ¡incluso los teletubbies! Merced a un sentido del humor tierno y surrealista y a una espiritualidad telúrica (el autor se autodefine como “geógrafo metafísico”), Visiones de Asia se constituye en un delicioso trayecto, externo pero, sobre todo, interno, sentimental, en busca de las fuentes primigenias de esa Asia convertida en reducto de un misticismo virgen y lúcido, “de la sabiduría que todos poseemos en pequeñas dosis”. Asimismo, la obra constata una vez más el hechizo panteísta que transmite la realidad sensorial, compleja, grandiosa e inmutable del continente asiático, como un océano abierto en el centro mismo del alma de la humanidad.

logominusculaNo quisiera acabar este comentario sin hacer mención de la cuidada traducción castellana a cargo del profesor Ricardo San Vicente, a quien, más allá de su labor como docente en la Universidad de Barcelona, debemos la difusión en España de buena parte de la cultura rusa a través de la rigurosa y nunca suficientemente ponderada colección “La tragedia de la cultura” de Galaxia Gutenberg, donde, en complicidad con el poeta y ensayista Vitali Shentalinski, se rescatan obras de autores rusos perseguidos, silenciados o asesinados por el régimen soviético, en una labor de minuciosa reconstrucción bibliográfica. Igualmente digna de encomio es la interesante Editorial Minúscula que edita Visiones de Asia; ubicada en Barcelona, esta pequeña editora manifiesta programáticamente su voluntad de llevar al público, en un formato manejable y cómodo, de tipografía definida y agradable, obras menores (por su carácter aparentemente tangencial) del acerbo cultural, sobre todo, europeo y, especialmente, alemán. El diseño de la colección “Paisajes imaginados” (dedicada a la recreación autorial del espacio, tanto real como ficticio) es de un elegante minimalismo, así como la fotografía de cubierta, obra del mismo Vasili Golovánov.

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